Presentación y publicidad de los alimentos: errores a evitar

Los principios generales de la información alimentaria al consumidor son extensivos tanto a lo que atañe al etiquetado del alimento como su presentación y publicidad. ¿Sabemos diferenciarlos?

Veamos lo que se entiende por estos conceptos.

  • Etiquetado: Se refiere a la entrega de los productos alimenticios al consumidor final. Se define como «las menciones, indicaciones, marcas de fábrica o comerciales, dibujos o signos relacionados con un producto alimenticio y que figuren en cualquier envase, documento, rótulo, etiqueta, faja o collarín, que acompañen o se refieran a dicho producto alimenticio».
  • Presentación: se refiere a la forma o el aspecto que se les dé a los alimentos o a su envase, al material usado para este, a la forma en que estén dispuestos así como al entorno en el que estén expuestos.
  • Publicidad: Se refiere a la promoción del suministro de productos alimenticios por el explotador de la empresa alimentaria. Se define como «toda forma de comunicación realizada en el marco de una actividad comercial, industrial, artesanal o liberal con el fin de promover el suministro de bienes

Ninguno de estas prácticas debe inducir a error al consumidor. Ya lo hemos interiorizado en lo que respecta al etiquetado y publicidad del producto pero a veces se nos pasa por alto la presentación.

Pongamos un ejemplo de presentación incorrecta que induce a error.

Leches clásicas vs bebidas vegetales

Recordemos que el entorno en el que el producto está expuesto es un elemento más de la presentación. En la imagen podemos ver que el rótulo del expositor indica “leches clásicas”. No obstante los productos presentados son en realidad bebidas vegetales de soja, arroz y almendras. La presentación induce a creer que se trata de lácteos cuando no lo son. La legislación no permite siquiera hacer uso del término «leche» en el etiquetado. Éste se reserva de forma exclusiva para los productos de origen animal.

 

Harinas vs pienso para animales

Otro ejemplo que podríamos citar, era en algunos establecimientos, la presentación de la harina de almortas en el mismo lineal que las demás harinas de consumo humano.

Hasta 2018 estuvo vigente la prohibición de venta de harina de almorta para consumo humano debido a los problemas de toxicidad que causaba. No obstante se seguía comercializando como materia prima para pienso para animales de compañía.

La práctica se movía en el borde de la ley. La presentación era engañosa ya que inducía a creer que se trataba de un producto destinado a personas.

 

Autora: Ana Mª Chas Barba