Los yogures ¿caducan o no?

Pues va a ser que sí, por lo menos de momento.

La industria ha decidido hacer frente al Ministerio de Agricultura, manteniendo la fecha de caducidad en los yogures porque considera que ese día es un indicativo claro de hasta cuándo es totalmente seguro consumir este producto, y para ofrecer así, la máxima garantía a los consumidores.

Norma de calidad del yogur

La nueva norma de calidad del yogur (Real Decreto 271/2014, de 11 de abril, por el que se aprueba la Norma de Calidad para el yogur o yoghourt) que entró en vigor la semana pasada ya no obliga a los fabricantes a que señalen en sus etiquetas una fecha de caducidad, sino simplemente una de consumo preferente.

Ya el año pasado el Real Decreto 176/2013, de 8 de marzo, sobre las normas de calidad de productos alimenticios, ha derogado la especificidad del etiquetado de la fecha de caducidad del yogur, así como el límite de venta de veintiocho días desde su fecha de fabricación, exigidos hasta entonces.

yogures

De esta forma, el etiquetado de fechas del yogur, como ocurre con la generalidad de los productos alimenticios, se rige por la normativa horizontal europea sobre higiene de los alimentos y, de acuerdo con la misma, son las industrias alimentarias quienes deben determinar el tipo de fecha apropiada a cada producto, así como su límite temporal.

La  fecha de caducidad es la fecha a partir de la cual el producto no se puede consumir ya que puede ocasionar problemas para la salud mientras que la fecha de consumo preferente o duración mínima de un alimento es la fecha hasta la cual el producto mantiene sus propiedades específicas, siempre que se guarde en condiciones adecuadas de conservación. Pasada esa fecha, la calidad del producto puede disminuir, pero en ningún caso conlleva problemas para la salud.

Los yogures se elaboran con  leche pasteurizada, con lo que se elimina la carga microbiana patógena y con un pH tan ácido es difícil que se establezcan  patógenos, por tanto puede considerarse un producto seguro, pero de todas formas el riesgo cero no existe, por lo que no se puede descartar que  se pueda producir una contaminación posterior.

En general, los fabricantes de los países del sur de Europa mantienen la fecha de caducidad porque al ser más cálidos existe más riesgo de que se pierda la cadena de frío, mientras que los del norte han optado por la de consumo preferente. En el mercado español podría aparecer alguno importado con fecha de consumo preferente, pero los que se produzcan aquí tendrán la de caducidad.

Autora: Inés Carreira Fernández