Eco parece, friendly no es

Desde sus orígenes la publicidad nos vende unos productos o  servicios  muy alejados de lo que en realidad son,  su objetivo es crear una necesidad en el comprador y para conseguir esto todo vale, todo. Coches, perfumes, alimentos, seguros … Y ahora llegó el momento de “lo ecológico”.

Las grandes marcas han visto aquí un nuevo negocio por explotar  y así casi sin darnos cuenta ya están aquí  y quizás para quedarse.  Como llevado de la mano de estos grandes emporios llega a nuestras vidas el término “Greenwashing”, una palabra que básicamente consiste en presentarnos un producto como respetuoso con el medio ambiente cuando en realidad no lo es. Una tendencia muy habitual para lavar la imagen de una marca/producto e incluso gobiernos. Algo que se logra principalmente con bonitas palabras impresas en sus embalajes plastificados con términos como “100% natural”, “Producto Orgánico”,  “Bio” o “Ecofriendly.”

Podemos diferenciar 3 tendencias dentro de esta biotransformación:

  • Por una parte están esas grandes superficies y corporaciones que ahora se apuntan al carro de la sostenibilidad y que creen que con destinar un pasillo  o un expositor  a productos “ecológicos”  ya forman parte de esta tendencia. De esta manera lavan su conciencia y la de muchos de sus clientes que quizás no analicen mucho más que la letra grande de la etiqueta. Y es que acaso quién no quiere ser cool…
  • Y también están las marcas que ayudan un poco a la conservación del medio con pequeñas aportaciones como por ejemplo utilizar papel reciclado o eliminar parte de los embalajes de sus productos, pero que en el fondo estas aportaciones son un pequeño grano de arena en el desierto que es la empresa más convencional.  Un lavado de imagen en toda regla ya que la mayoría de su producción y publicidad mantiene los métodos tradicionales.
  • Por último están aquellas empresas que directamente engañan a los compradores y que se aprovechan de cierto vacio legal para utilizar ciertas palabras genéricas y vender así su ecofake. Un ejemplo en su afán por engañar es que en lugar de utilizar materiales naturales en sus expositores lo que hacen es imprimir con caras y contaminantes técnicas sobre papel o cartón para que simulen la textura de la madera.

Se trata de una tendencia en auge, que afecta a la mayoría de sectores  y  que  como siempre, si queremos acabar con esto, somos los consumidores quienes debemos de estar informados para así obligar a estas empresas a  ser realmente respetuosas con el medioambiente.

Autor: Fernando Galmán (Diseñador en Ecografos)